Paneles solares benefician a campesinos en Ciego de Ávila

Tomado de Invasor
Escrito por Pastor Batista Valdés.
Categoría: Sociedad
Publicado: 24 Junio 2017

Aunque han transcurrido seis meses, hay días en que Ofelia García Morales se detiene frente al pequeño panel solar fotovoltaico instalado junto a su casa de madera y guano, queda mirando ese “divino invento” durante unos segundos y hasta siente deseos de pellizcarse el brazo para determinar si es realidad o simple sueño.

Nadie, como ella, puede saber el cambio que ha experimentado el día a día —y, sobre todo, el noche a noche familiar— dentro de su hogar, desde el mes de diciembre del pasado año.

“Podrás imaginar que llevo 57 años viviendo aquí, en Cayo Guanal, entre Bolivia y Morón, y nunca tuvimos corriente eléctrica, a pesar de que el tendido pasa cerca. Recuerdo que hasta le escribimos al Consejo de Estado, para ver si había una solución.

“Por eso, cuando a principios de diciembre vinieron unos compañeros en un yipi y nos preguntaron si estábamos de acuerdo con que se nos pusiera un panel solar, le dije a mi esposo que sí, que aceptara la propuesta. Así lo hicimos y a los 15 días ya estaba hecha la instalación ahí, donde la ves.

“Fue cosa muy rápida; creo que no llegó ni a dos horas. Esa noche casi no pudimos dormir por la emoción. Nos parecía mentira ver aquella luz tan clarita dentro de la casa; nos sentíamos muy contentos, pero también extraños.”

—¿Entonces han resuelto algunas necesidades ya?

—Cómo no; en primer lugar la iluminación de la casa, tenemos cinco lámparas de luz fría, además del televisor, un DVD y dos ventiladores. También podemos cargar un table, el celular y una linterna eléctrica.

“El televisorcito es viejo, de aquellos en blanco y negro; estamos apretándonos para ver si compramos uno a color, no solo por mi esposo y por mí, también por nuestro nieto, que pasa más tiempo aquí que con su papá: hijo de nosotros, a quien, dicho sea de paso, le pusieron un panel solar y está muy agradecido.

“Sé que no es lo mismo… ¡pero cómo ayuda ese panelito!; la corriente directa es mucho mejor, permite tener más equipos, yo misma quisiera poder usar mi olla arrocera, la de tres válvulas, la hornilla eléctrica y otras cosas que tenemos guardadas, para si un día nos bajan el tendido hasta aquí, pero no niego que con esta variante hemos dado un cambio como de la noche al día.”

Tal y como informó Invasor se inserta “en el programa nacional dirigido a electrificar, mediante paneles solares, el ciento por ciento de las casas que restan sin el servicio y que se hallan aisladas y distantes del Sistema Electroenergético Nacional, proyecto que incluirá a poco más de 550 viviendas.”

Es conocido que, si bien la instalación es totalmente gratuita, cada kit está valorado en unos 2 000 dólares e incluye, además, soporte para emplazamiento de forma orientada, juego de cables para su conexión a la caja de distribución, regulador de carga solar, batería sellada libre de mantenimientos, interruptores y tomacorrientes eléctricos, protección y cinco lámparas de tecnología LED, entre otros componentes, según declaró recientemente al sitio digital de la Televisión Avileña la ingeniera Marialina Herrera Riera, especialista principal de inversiones de la Empresa Eléctrica en Ciego de Ávila.

La tarde empieza a desplomarse sobre Cayo Guanal, entre el ulular de palomas y el olor a mangos bien criollos.

En contubernio con el follaje de los árboles, pronto la noche volverá a pasar oscuro escobillón. Pero, a diferencia de lo que sucedió durante décadas, la casita donde viven desde hace 41 años Caridad y su esposo Edelvio González Echemendía (jubilado de la industria azucarera) no quedará sumida en “boca de lobo”. Cinco lámparas de luz fría abrirán claro párpado a cada paso y un ventilador refrescará el extenuado cuerpo, frente al blanco, al gris y al negro de un viejo televisorcito que bien merece un pincelazo a toda luz y color.

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