Emotivas palabras de la viceministra de Energía y Minas dedicadas a los eléctricos

Sigo, por razones super obvias, varias páginas institucionales del sector energético. Justamente por algunos comentarios que he leído en la página Empresa Eléctrica de La Habana, me he decidido a hacer este post.
Me creo que no debe haber muchos cubanos de más de 12 años que no sepan que el carácter insular y en medio del caribe de nuestro país, nos vuelve blanco de los azotes de fenómenos climatológicos casi con frecuencia periódica.
Los efectos de las tormentas, tornados y huracanes sobre las redes eléctricas se presentan de muy diferentes formas, con consecuencias para el sistema de muy variada severidad y características.
Un caso de severidad leve es por ejemplo, cuando como consecuencia de un viento fuerte las ramas de un árbol hacen contacto con el conductor de fase de una línea de transmisión, causando un cortocircuito. En esas circunstancias las protecciones de línea abren el circuito con problemas despejando la falla. Una vez que las causas de la falla son removidas, el sistema puede continuar operando como antes del evento.
Si nos circunscribimos a la Tormenta Tropical Laura, que efectivamente no nos dejó el peor de los escenarios en la infraestructura eléctrica, basta mirar las imágenes que circulan para entender de qué hablamos.
En el otro extremo de los impactos se encuentra la caída de torres y destrucción de equipamiento de subestaciones por vientos extremos. Para dar una idea de la magnitud del impacto, sobre el sistema eléctrico que puede tener la ocurrencia de este tipo de fenómenos, solo tendríamos que observar la secuencia de manipulaciones, acarreo de recursos, trabajos y más manipulaciones que se suceden antes de restablecer el servicio afectado.
A los que no pueden aquilatar el esfuerzo y el trabajo que realizan nuestros linieros, me permito comentarles que la Unión Eléctrica tiene una fuerza de poco más de 4 mil linieros distribuidos a lo largo y ancho de nuestra geografía, cuando aún no ha pasado el fenómeno climatológico, esta tropa empieza alistarse y escuche bien: sin importar cómo pueda afectarse su propia vivienda o su familia, sale a trabajar; en muchas ocasiones aguardan en las propias instalaciones de los centros territoriales de operaciones eléctricas que pase lo peor de estos eventos y de inmediato salen a “combatir”, no regresan a sus casas hasta que quede restablecido el servicio del último consumidor, aunque ese último consumidor no esté en su provincia, aunque esté a miles de kilómetros.

A los que les sabe a “poco” lo que hizo “Laura” les informo que estos héroes, sin ruido y sin fanfarrias, mientras ud descansaba el domingo, se disponía a alistar condiciones para asegurar su estancia hasta que todo pasara o se acostaba anoche porque de todos modos, no había luz, ni mucho calor, esta tropa, con las mismas limitaciones que tiene cualquiera, dejaba sus preocupaciones e intereses en un rincón para servir, para servirnos a todos.
“Laura” nos tocó a todos, en mayor o menor medida, por lo que estos héroes están diseminados en todo el país como hormigas laboriosas, tratando de que ud, los suyos, los míos, todos, tengamos de nuevo electricidad.
Si no quiere reconocerlo, no lo haga, si no quiere admitir que tienen la fuerza que le falta a muchos para ponderar el bien común sobre el propio, no lo haga, pero al menos, tenga la decencia de no injuriar o calumniar, porque ese ejército de hombres, que de grises solo tienen el uniforme que llevan con honor, de todos modos seguirán dándolo todo, hasta su vida, para que ud tenga servicio eléctrico.
Me siento orgullosa de haberme formado entre estos héroes. Mi corazón los aplaude y con él, miles de agradecidos.

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