Parte de mi familia está aquí

Por Grechel González Almaguer, comunicadora institucional de la Empresa Eléctrica Ciego de Ávila

Pablo o Saavedra como lo conocen, es de pocas palabras para los extraños, pero muy servicial en el trato, sin duda algo que debe primar cuando se trabaja con público. Este hombre alto y canosos trabaja en la Empresa Eléctrica desde el año 1986 y admite no dejar de ser electricista desde entonces, ni estando en casa.

“Mi familia es muy comprensiva, ellos entienden que el colectivo eléctrico también es parte de mi familia, nunca he tenido inconvenientes en casa, ellos saben que mi labor es muy sacrificada y demanda mucho de mí. No tengo horarios para llegar, ni fines de semana, es un trabajo que realmente me gusta, el día que no vengo por la planta me siento mal, hasta estando de vacaciones los visito. Para mí lo fundamental es cumplir con el trabajo, resolver los problemas con recursos o sin ellos por eso no me despego por completo de la empresa”.

“Tengo dos hijos, uno vive conmigo terminó ahora su servicio militar activo ahora, pero ellos no se quieren incluir en esta familia tienen otros intereses. Para mí el que entra aquí a la empresa yo le enseño y guio, no le meto miedo a nadie, trato de encaminarlos, pero mis hijos se inclinaron por otras profesiones uno es maestro de primaria y el otro técnico medio en Planificación Física”.

Saavedra es uno de los varios operarios de pruebas eléctricas que transitan por la provincia, pero él encierra la experiencia acumulada durante 35 años, en los que se ha desempeñado en inversiones, comerciales y operaciones. Rememorando con mucho cariño sus primeros 12 años de labor.

“Empecé por inversiones, es realmente la parte más complicada de esta empresa porque son las construcciones de líneas, esto se hacen la mayoría de veces a mano en terrenos irregulares, montañas. Las experiencias más gratificantes las vives cuando electrificas zonas intrincadas porque al ver la alegría de los vecinos te estimula a trabajar arduamente”.

“Las labores más difíciles que se enfrentan es la recuperación de los huracanes en provincias, en condiciones para nada favorables por ejemplo cuando fui a Granada en 2004, son grandes experiencias que requiere de tenacidad”.

Pablo Saavedra Cabrera es un hombre fuerte aún y señala que mientras se sienta así, seguirá en la empresa, “aquí estaré, aportando mis conocimientos y ayudando hasta que la salud me deje, esta será mi familia por siempre”.

“A las nuevas generaciones me gustaría aportar mi ejemplo y ayuda para que se superen cada día más. Y sobre todo que se cuiden, porque este es un trabajo muy riesgoso y los problemas de la casa se dejan en la casa, deben entran en la mañana con otra mentalidad a trabajar y tratar de formas buenos vínculos con el resto de trabajadores”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.